especial tranquicomix ARTE DEL SIGLO XX _ número 3
Dadá
Hans (Jean) Arp, Raoul Hausmann, Kurt Schwitters, Marcel Duchamp, Francis Picabia, Man Ray,
John Heartfield, Hans Richter, Hannah Hoech, Tristán Tzara.
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“Dadá no fue un movimiento artístico en el sentido tradicional del término, fue una tempestad que estalló en el arte como la guerra estalla entre los pueblos... Dadá no tenía una característica formal particular como la tienen algunos otros estilos, sino una estética artística diferente, de la que nacieron, hay que reconocer que de manera inesperada, unas formas de expresión nuevas” Estas palabras de Hans Richter, que fue uno de los participantes activos de la empresa Dadá, ilustran a la perfección las ambiciones de una fracción de la Inteligentsia occidental que suscitó en Zúrich una estética de la irrisión que, toda vez que las masacres ya habían acabado y en Europa reinaba una paz precaria, alcanzaría los centros tradicionales de la actividad artística. París, claro está, y Berlín, donde el Dadá pudo por fin afirmar hasta el paroxismo y por medio de la provocación y el escándalo deliberados, su hastío y su desesperación. “En Zúrich, desinteresados de las masacres de la guerra mundial, nos entregábamos a las Bellas Artes. Mientras en la lejanía rugía el tronar de las baterías, nosotros pegábamos, versificábamos y cantábamos con toda nuestra alma. Buscábamos un arte elemental que debería, así lo creíamos, salvar a los hombres de la locura de esos tiempos...” (Jean Arp)
En realidad el Dadá nació de un modo simultáneo en Nueva York y en Zúrich durante la guerra y bastante antes de ser bautizado. Se pueden adivinar algunas primicias en la desenvoltura y la irreverencia un poco dandy de las que Duchamp y Picabia supieron hacer gala desde 1913. El dadaísmo es un derivado por vía de exasperación del romanticismo y del simbolismo, o quizá sea más adecuado decir el resurgir, en las condiciones propias del segundo decenio del siglo XX, de la actitud romántica y simbolista condenada a adaptar los valores y las modas del arte de vanguardia modernista para tener alguna repercusión fuera de la esfera estética y no ser percibida en términos estéticos como un estado anímico, pero denigrando estos valores.
De algún modo el escándalo dadaísta revierte en parodia y negación el escándalo futurista. Los futuristas “caricaturizan” los valores de la sociedad capitalista industrial porque quieren imponer en su desnudez y su verdad el orden de esta sociedad, los dadaístas porque reclaman su destrucción.
Estos pintores y estos poetas que se repliegan a Zúrich o Nueva York, o que se oponen en Berlín al orden establecido, están todos asqueados por la atroz carnicería en la que se deshace y se envilece la civilización, precisamente en nombre de los ideales de libertad y humanidad de los que se reclama portadora. Para ellos el arte se convierte en la morada, el refugio en el que encontrar una autenticidad y una verdad que les parecían poder ser reinstauradas hasta que el arte, tal como la sociedad lo acepta, lo define y lo impone, fuese destruido. “Hay por delante un gran trabajo de destrucción, negativo –escribe Tzara en el Manifiesto Dadá de 1918-. Barrer, limpiar.”
Extraído de La pintura moderna Del vanguardismo al surrealismo SKIRA, CARROGGIO EDICIONES

DE PLUS EN PLUS JE M´ÉLOIGNAIS DE L´ESTHÉTIQUE
Cada vez me alejaba más de la estética.
De plus en plus je m´éloignais de l´esthétique. Je voulais trouver un autre ordre, une autre valeur de l´homme dans la nature. Il ne devait plus être la mesure de toute chose, mais au contraire toutes choses et l´homme devaient être comme la nature, sans mesure. Je voulais créer de nouvelles apparences, extraire de l´homme de nouvelles formes. Ceci se précisa en 1917 dans mes «objets ». A leur sujet Alexandre Partens écrivit dans l´Almanach Dada : « Ce fut le mérite de Jean Arp d´avoir découvert à partir d´un certain moment le véritable problème dans le métier même. Ceci lui permettait de le nourrir d´une imagination nouvelle et spirituelle. Il ne s´agissait plus pour lui d´améliorer, de préciser, de spécifier un système esthétique. Il voulait la production immédiate et directe comme une pierre se détachant d´un rocher, comme un bourgeon qui éclate, comme un animal qui se reproduit. Il voulait des objets imprégnés de fantaisie et non des pièces de musée, des objets animalesques aux intensités et aux couleurs sauvages, il voulait un nouveau corps parmi nous qui se suffît à lui-même, un objet dont la place est aussi bien d´être accroupi sur les coins des tables, que niché au fond du jardin ou nous fixant du mur… Le cadre et plus tard le socle lui semblaient être des béquilles inutiles… »
Cada vez me alejaba más de la estética. Quería encontrar otro orden, otro sentido del hombre en la naturaleza. Él no debía más ser la medida de todo, sino al contrario todas las cosas y el hombre debían ser como la naturaleza, sin medida. Yo quería crear nuevas apariencias, extraer del hombre nuevas formas. Esto se precisó en 1917 en mis "objetos". A este respecto Alexandre Partens escribió en el Almanaque Dadá : " fue mérito de Jean Arp haber descubierto a partir de un cierto momento el verdadero problema del oficio mismo. Esto le permitía nutrirlo de una imaginación nueva y espiritual. Ya no se trataba para él de mejorar, de precisar, de especificar un sistema estético. Quería la producción inmediata y directa como una piedra se desprende de un peñasco, como un brote que eclosiona, como un animal que se reproduce. Quería objetos impregnados de fantasía y no piezas de museo, objetos animalescos de las intensidades y de los colores salvajes, un nuevo cuerpo autosuficiente, un objeto cuyo lugar fuera también estar en cuclillas sobre las esquinas de las mesas, anidado en el fondo del jardín o fijado a la pared … El marco y más tarde el zócalo le parecían ser unas muletas inútiles … "
Dans mon enfance déjà le socle qui permet à une sculpture de se tenir debout, le cadre qui enferme le tableau comme une fenêtre, furent pour moi des motifs de gaieté, de plaisanteries et m´incitèrent à maintes espiègleries. Un jour j´essayai de peindre sur la vitre un ciel bleu sous les maisons que j´apercevais à travers la fenêtre. Ces maisons semblèrent ainsi reposer dans l´air. Parfois je sortais nos tableaux des cadres et regardais avec plaisir ces fenêtres accrochées au mur. Une autre fois je fixais un cadre dans une petite cabane en bois et sciais une ouverture derrière ce cadre. On apercevait alors un paysage charmant animé d´hommes et de bestiaux. J´invitais mon père à donner son avis sur l´œuvre que je venais d´achever. Il me regarda étrangement et avec une légère surprise. – Comme enfant, je pris plaisir aussi à me percher sur le socle d´une sculpture écroulée et d´y mimer l´attitude d´une nymphe pudique.
En mi infancia ya el pedestal que permite a una escultura tenerse en pie, el marco que encierra el cuadro como una ventana, fueron para mí motivos de alegría, de bromas y me incitaron a llevar a cabo diversas travesuras. Un día pinté sobre el cristal un cielo azul bajo las casas que percibía a través de la ventana. Estas casas parecían así reposar en el aire. A veces sacaba los cuadros de los marcos y miraba encantado estas ventanas colgadas de la pared. Otras fijaba un marco en una pequeña cabaña de madera y serraba una abertura detrás de este marco. Percibíamos entonces un paisaje encantado y animado con hombres y ganado. Invité a mi padre a que diera su opinión sobre la obra que acababa de terminar. Me miró de manera extraña y ligeramente sorprendido. - Como niño, me complací también al ponerme sobre el pedestal de una escultura caída e imitar allí la actitud de una ninfa púdica.
Voici quelques dénominations de mes objets dadaïstes : Tête d´Adam, Virgule articulante, Perroquet Imitant Le Tonnerre, Montagne au Plastron De Glace, Meuble Épelant, La Planche A Œufs, La Bouteille A Nombril. La fragilité de la vie et des œuvres humaines se convertissait chez les dadaïstes en humour noir. A peine une construction, un édifice, un monument est-il terminé que déjà commence sa décrépitude, sa désagrégation, sa décomposition, son émiettement. Les pyramides, les temples, les cathédrales, les tableaux de maîtres en sont des documents convaincants. Et le bourdonnement de l´homme ne dure pas bien plus longtemps que le bourdonnement de cette mouche qui vole avec tant de zèle autour de mon baba au rhum.
He aquí algunas denominaciones de mis objetos dadaístas: Cabeza de Adam, Coma articulante, Papagayo (Loro) que imita el trueno, La montaña de pecho de hielo, Mueble que deletrea, La tabla de huevos, La botella con ombligo. La fragilidad de la vida y de las obras humanas se convertía entre los dadaístas en humor negro. Apenas una construcción, un edificio, un monumento se termina, ya comienza su decrepitud, su disgregación, su descomposición, su desmenuzamiento. Las pirámides, los templos, las catedrales, las obras maestras son unos documentos convincentes. Y el zumbido del hombre no dura más tiempo que el zumbido de esta mosca que vuela con tanto celo alrededor de mi baba al ron.
Dada voulait détruire les supercheries raisonnables des hommes et retrouver l´ordre naturel et déraisonnable. Dada voulait remplacer le non-sens logique des hommes d´aujourd´hui par le sans-sens logique. C´est pourquoi nous frappions à tour de bras sur la grosse caisse dadaïste et trompettions les louanges de la déraison. Dada a donné un clystère à la Vénus de Milo et a permis à Laocoon et ses fils de se soulager, après des milliers d´années de lutte avec le bon saucisson Python. Les philosophies ont moins de valeur pour Dada qu´une vieille brosse à dents hors d´usage, et il les laisse pour compte aux grands meneurs du monde. Dada dénonce les ruses infernales du vocabulaire officiel de la sagesse. Dada est pour le sans-sens ce qui ne signifie pas le non-sens. Dada est un sens comme la nature. Dada est pour la nature et contre l´art. Dada est direct comme la nature. Dada est pour le sens infini et les moyens définis.
El dadaísmo quería destruir las supercherías razonables de los hombres y encontrar el orden natural y desrazonable. Dadá quería reemplazar el disparate lógico de los hombres de hoy por el sin sentido lógico. Por eso golpeábamos con todas las fuerzas sobre la gran caja dadaísta y anunciabamos las alabanzas de la sinrazón. Dadá le hizo una lavativa a la Venus de Milo y permitió a Laoconte y sus hijos liberarse, después de millares de años, de la lucha contra el buen salchichón Pitón. Las filosofías tienen menos valor para el dadaísmo que un viejo cepillo de dientes en desuso, y las deja para los grandes dirigentes del mundo. Dadá revela las astucias infernales del vocabulario oficial de la sabiduría. Dadá es para el sin sentido lo que no significa el disparate. Dadá es un sentido como la naturaleza. Dadá está por la naturaleza y contra el arte. Dadá es directo como la naturaleza. Dadá es para el sentido infinito y los medios definidos.
Jean Arp, On my way, 1948
Extrait de Jours effeuillés, Gallimard, 1966, pp. 311-312
Extraído de Jours effeuillés, Gallimard, 1966, pp. 311-312
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